Las consecuencias de los incendios forestales en Colorado se sienten semanas después de su inicio. El incendio de Aspen Acres, que comenzó a finales de junio en varios condados, sigue activo y parcialmente contenido, mientras que las intensas lluvias han desencadenado una nueva alerta por inundaciones.
Emergencias por Inundaciones en Zonas Afectadas
El Servicio Meteorológico Nacional (NWS) ha emitido una segunda Flash Flood Emergency en la semana para las áreas cercanas al incendio Aspen Acres, en el condado de Pueblo. Además, una nueva alerta similar ha sido emitida para la zona afectada por el incendio Gold Mountain, en el condado de Ouray. Expertos de Fox Weather advierten que las lluvias intensas sobre terrenos quemados pueden resultar en situaciones de riesgo, ya que la vegetación ha desaparecido y el suelo ha perdido gran parte de su capacidad de absorción.
Impacto en Comunidades Locales
La comunidad de Beulah ha sido una de las más golpeadas por las recientes lluvias. Según el NWS, los deslizamientos de tierra han causado la destrucción de al menos cinco viviendas, el colapso de varios puentes y la caída de postes eléctricos. Además, un funcionario local reportó que una casa completa fue arrastrada por un arroyo. Las autoridades han ordenado evacuaciones en áreas específicas, aconsejando a los residentes que busquen terreno elevado si no pueden evacuar.
Situación del Incendio Aspen Acres
Hasta la mañana del 31 de julio, el incendio Aspen Acres estaba contenido en un 67%, pero el extenso terreno afectado sigue siendo vulnerable a las lluvias. Desde su inicio, el fuego ha consumido más de 100 mil acres (40,500 hectáreas), creando un escenario propenso a deslizamientos. Ya se han registrado inundaciones y caminos intransitables en las cercanías de la autopista estatal 165 y en las localidades de San Isabel y Wetmore, aunque hasta el momento no se han reportado heridos ni fallecidos.
Advertencias de Meteorólogos y Expertos
Los meteorólogos continúan advirtiendo sobre la posibilidad de nuevas precipitaciones que podrían provocar más inundaciones repentinas y deslizamientos. Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), estos flujos pueden desplazarse a velocidades superiores a 35 millas por hora (56 km/h), arrastrando rocas, árboles y vehículos, lo que representa una de las principales amenazas tras un incendio forestal.
Fuente: La Nación









