El 9 de agosto de 1959, la Casa de la Cultura de la ciudad de Salta fue escenario de un acontecimiento destinado a dejar una huella profunda en la música popular argentina: el debut artístico de Los Cantores del Alba.

Por entonces, el conjunto estaba integrado por Tomás Estanislao “Tutu” Campos, Gilberto Francisco Vaca, Javier Edgar “Pato” Pantaleón y Alberto González Lobo. Jóvenes intérpretes unidos por la pasión por el folclore, comenzaron allí un camino que con el tiempo los convertiría en una de las formaciones más representativas de la música salteña.
Aquel debut no fue simplemente una presentación más. En una época en la que las peñas, los festivales y los escenarios culturales se transformaban en espacios fundamentales para la difusión de las expresiones regionales, Los Cantores del Alba llegaron con una propuesta basada en la fuerza de las voces, la identidad de la música del noroeste y el profundo sentido de pertenencia a su tierra.
Desde Salta, el grupo proyectó su arte hacia todo el país y contribuyó a instalar la esencia de la canción norteña en el repertorio popular argentino. Sus interpretaciones, cargadas de sentimiento y tradición, acompañaron a varias generaciones y ayudaron a consolidar el lugar del folclore salteño dentro de la cultura nacional.
A 67 años de aquella primera actuación, el recuerdo de la Casa de la Cultura permanece como el punto de partida de una historia artística que trascendió fronteras. Allí, en una noche de agosto de 1959, cuatro voces comenzaron a escribir el nombre de Los Cantores del Alba en la memoria del folclore argentino.




