El joven futbolista argentino Franco Mastantuono, quien ha tenido un paso por River Plate y actualmente está cedido por el Real Madrid a Fiorentina, vivió un debut complicado en la Serie A. En el encuentro que se disputó el lunes, su equipo sufrió una goleada de 4-0 ante Roma, lo que provocó una visible reacción de fastidio por parte del jugador.
La situación se hizo evidente en el minuto 85 del partido, tras el cuarto gol del equipo local. Las cámaras captaron a Mastantuono arrojando con fuerza una botella de agua al suelo, un claro reflejo de su frustración ante el resultado. Este incidente ocurrió justo después de que Niccolò Pisilli sellara la derrota en el estadio Olímpico.
Mastantuono había sido alineado como titular por el entrenador Fabio Grosso, desempeñándose como mediapunta. Sin embargo, tuvo dificultades para involucrarse en el juego durante la primera mitad. Su primera acción relevante fue a los 21 minutos, cuando se encontraba en el área rival pero cayó antes de poder concretar un remate.
En el segundo tiempo, el jugador mostró una mejor versión, logrando avanzar y obtener un tiro libre que resultó en una tarjeta amarilla para Manu Koné. A pesar de sus esfuerzos, Fiorentina no logró contener el dominio de Roma, que se apoyó en la destacada actuación de Paulo Dybala y Donyell Malen, quienes fueron clave en la construcción de la goleada.
Dybala asistió a Malen en tres ocasiones, lo que permitió al delantero neerlandés completar un hat-trick. Además, el argentino se destacó como mediapunta, generando oportunidades y mostrando su habilidad en el manejo del balón antes de ser ovacionado por los hinchas al ser reemplazado.
Tras el tercer gol de Roma, Grosso decidió sustituir a Mastantuono por Moise Kean. El joven argentino, quien había mostrado signos de frustración al llegar al banco de suplentes, vio cómo su debut en la Serie A culminaba de manera decepcionante, a pesar de su deseo de dejar huella en el club italiano, conocido por haber albergado a varios futbolistas argentinos a lo largo de su historia.
Fuente: La Nación




