El futuro de la reforma política impulsada por el Gobierno se encuentra en un estado de estancamiento, con el proyecto enviado al Senado sin los votos necesarios para avanzar en la eliminación de las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO). La iniciativa, considerada como una de las prioridades del Gobierno, ha enfrentado resistencia por parte de los principales bloques de oposición, quienes ven en las PASO una herramienta esencial para la cohesión interna de sus partidos.
La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, ha intentado, sin éxito, colocar el tema en la agenda mediática y legislativa, pero hasta el momento no ha logrado que el Senado se pronuncie sobre el asunto. Según informantes dentro del recinto, el proyecto está estancado debido a la falta de apoyo suficiente, lo que ha llevado a los legisladores a expresar su frustración sobre el avance de la discusión.
En una reciente sesión, Patricia Bullrich, jefa de la bancada oficialista, se comprometió a retomar el debate en las próximas semanas, aunque reconoció que no existen cambios significativos desde que el tema quedó en suspenso. «No hay consenso, hoy lo estamos construyendo», afirmó Bullrich, quien enfatizó la necesidad de discutir otras reformas antes de volver a abordar la eliminación de las PASO.
La falta de apoyo se hace evidente, ya que el proyecto requiere de una mayoría absoluta en el Senado para ser aprobado. Con 21 senadores de La Libertad Avanza y la necesidad de al menos 37 votos afirmativos, la situación se complica, especialmente considerando que la oposición ha mostrado resistencia a la propuesta.
Las negociaciones se centran ahora en los legisladores de la UCR y del Pro, quienes poseen intereses provinciales que dificultan el consenso. Bullrich ha señalado que varias fuerzas provinciales no ven con preocupación la continuidad de las PASO, lo que podría complicar aún más la búsqueda de apoyo.
El jefe de Gabinete, Diego Santilli, ha asumido la responsabilidad de liderar las negociaciones para obtener los votos necesarios. Sin embargo, hasta el momento no se han registrado avances significativos desde su asunción, y la Casa Rosada ha admitido que el proyecto ha perdido relevancia en la agenda gubernamental.
A medida que se acerca el final del año, el tiempo se convierte en un factor crítico. Fuentes del Gobierno han advertido que, para aplicar cualquier reforma política en 2027, esta deberá ser aprobada antes de que finalice el año, lo que añade presión a las negociaciones en curso.
Fuente: La Nación




