Incendios forestales han devastado casi 80 hectáreas en diversos puntos de Misiones, poniendo a prueba la gestión del gobierno provincial. Los focos, que se registraron el 6 de septiembre, movilizaron a bomberos y personal de Manejo del Fuego en un esfuerzo coordinado por contener las llamas.
Según informes, el incendio más significativo se produjo en Santo Pipó, donde ardieron aproximadamente 50 hectáreas de malezas y residuos de cosecha de pino. Catorce bomberos de la Policía, junto a voluntarios de localidades cercanas, trabajaron arduamente para establecer cortafuegos y limitar el avance del fuego.
Las primeras investigaciones sugieren que el origen del incendio podría haber sido humano, aunque se trata de una hipótesis preliminar. No se ha encontrado evidencia que vincule al Gobierno provincial con la causa de los incendios, pero se ha puesto en cuestión la eficacia de las políticas de prevención y respuesta ante múltiples focos.
En Porvenir I, en Posadas, otros 25 hectáreas fueron consumidas por el fuego, que amenazó infraestructuras clave como el Campus Universitario y el Mercado Central. Gracias a la rápida intervención de unos veinte efectivos y seis unidades de ataque, el incendio fue contenido antes de causar daños mayores.
Además de estos dos puntos críticos, se reportaron otros tres focos de incendio en Garupá y Jardín América, donde se quemaron áreas menores. En este último, una motocicleta se incendió y afectó cerca de media hectárea de eucaliptos.
El Servicio de Alerta Temprana había catalogado el riesgo de incendios como medio en esos días, lo que contrasta con la devastación observada. Esto resalta la importancia de una vigilancia constante y de la implementación de medidas efectivas para mitigar los riesgos.
Meses atrás, el gobierno provincial había anunciado un refuerzo en el monitoreo y campañas de concientización para proteger las áreas naturales. La respuesta a los incendios del 6 de septiembre se presenta como un testimonio de esa política, ya que se logró evitar lesiones humanas y daños en estructuras, a pesar de que el fuego consumió un área equivalente a decenas de canchas de fútbol.
En resumen, los datos reflejan la magnitud del problema: 50 hectáreas en Santo Pipó, 25 en Posadas y al menos otra más en Garupá y Jardín América, sumando un total de casi 80 hectáreas afectadas y un despliegue operativo de siete horas sin heridos.
Fuente: NA




