Más allá de los grandes escenarios y los festivales, el alma de Puerto Tirol se hizo sentir con una visita que trascendió lo protocolar. La artista Soledad Pastorutti recorrió la localidad que ella misma inmortalizó en su cancionero, llevando el espíritu del pueblo a cada rincón del país y del mundo.

La «Gringa» fue recibida y guiada personalmente por Walter Bordón, quien ofició de anfitrión, compartiendo la rica historia, la identidad y la cultura que hacen de Puerto Tirol un nombre fundamental en la música popular argentina.
Un Recorrido con Sabor a Identidad
La visita no fue solo un paseo; fue un compromiso con las raíces. Soledad tuvo la oportunidad de conocer de cerca la fábrica de acordeones que se encuentra en su etapa final de desarrollo. Este proyecto cultural y productivo promete ser un bastión para preservar el trabajo artesanal y potenciar la música regional, esperando su pronta inauguración.

La presencia de la cantante en el pueblo que ella misma lleva en una de sus canciones más sentidas es un poderoso reconocimiento a una comunidad que, sin necesidad de un gran escenario, mantiene viva su identidad. Como bien se destacó, «Puerto Tirol no solo se canta, se camina, se siente y se defiende desde sus raíces».
Esta visita, simple, sincera y cargada de simbolismo, demuestra que la cultura popular sigue siendo el hilo conductor que une caminos, generaciones y territorios, defendiendo con orgullo lo nuestro.






