David González redescubrió su vocación tras un curso de tres meses en plena peatonal de Resistencia. Hoy, su local es un espacio de referencia para vecinos del barrio y de todo el Gran Resistencia.

A los 53 años, David González podría definirse de muchas maneras: padre de cuatro hijos, abuelo de tres nietos, esposo, hombre de fe. Pero hay una que resume todas las demás: es, ante todo, un apasionado de su oficio. Y ese oficio, la barbería, llegó a su vida casi por casualidad, en el peor momento de los últimos tiempos, y se convirtió en un proyecto de vida que hoy trasciende el simple corte de cabello.
«Todo lo que hago, primero lo pongo en manos de Dios», dice David con la tranquilidad de quien sabe que la fe sostiene cada paso. Y la fe le hizo falta: la pandemia, un robo que estuvo a punto de tirar el emprendimiento abajo y los vaivenes económicos no lograron quebrar una historia que empezó con un cartel y una decisión.
Un cartel, un curso y una pasión inesperada
«Siempre me gustó el arte, todo lo que fuera creativo y manual», recuerda David. «Un día, casi por casualidad, encontré un cartel que anunciaba un curso de barbería. Me llamó la atención, me inscribí y decidí probar.»
El curso, de tres meses, se dictaba en la peatonal de Resistencia. David era uno de los alumnos de mayor edad, pero eso no lo detuvo: «Entendí que la edad no es un límite cuando uno tiene ganas de aprender y crecer», afirma. Esa decisión, tomada sin demasiadas expectativas, terminó siendo el punto de inflexión de su vida.
El barrio que lo vio crecer
David es del barrio Ricardo Güiraldes desde chico. Allí corrió, hizo amigos, construyó su identidad y, años después, decidió abrir las puertas de su barbería. «El barrio significa muchísimo para mí. Es parte de mi identidad. Acá aprendí valores, construí amistades y encontré el lugar donde pude desarrollar mi proyecto de vida», explica.
Ese vínculo con la comunidad es el corazón de su emprendimiento. Muchos de sus clientes son vecinos de toda la vida; otros llegan recomendados. «Es muy emocionante ver llegar a los hijos de mis amigos. Incluso hoy vienen con sus propios hijos o con sus nietos», dice con orgullo.
Mucho más que un corte de pelo
Para David, ser barbero es entender a cada persona. «Hay que conocer el visagismo, entender la forma del rostro, analizar el tipo de cabello y hasta reconocer, con el tacto, las características del cráneo. Cada persona es diferente y necesita una solución distinta», sostiene.
Uno de los mayores desafíos, confiesa, es manejar las expectativas que generan las redes sociales. «Muchos llegan con una fotografía que vieron en Instagram y quieren exactamente ese corte. Pero cada cabello, cada rostro y cada cabeza son distintos. Lo importante es encontrar un estilo que favorezca a esa persona.»
La tijera, que al principio le generaba respeto —»en el curso nos enseñaban principalmente con máquina y algunos cortes básicos; la tijera me daba miedo»—, hoy es su herramienta favorita. «El arte de la tijera es lo que más disfruto. Permite dar forma, crear volumen, corregir detalles y adaptar cada corte a la personalidad del cliente. Ahí está la verdadera esencia de la barbería.»
Los trofeos y el reconocimiento
El esfuerzo tuvo sus frutos. David González suma trofeos obtenidos en distintas competencias de barbería, reconocimientos que reflejan su compromiso con la excelencia. Pero más que el éxito personal, valora el camino recorrido a base de estudio, disciplina y pasión.

El sueño de enseñar
Mirando hacia adelante, David tiene un objetivo claro: formar nuevos profesionales. «En cinco años me imagino con un equipo de trabajo consolidado. Quiero aprender a delegar responsabilidades y dedicar más tiempo a enseñar. Mi sueño es abrir espacios de capacitación para que otros jóvenes aprendan este oficio y puedan generar su propio trabajo.»
Está convencido de que los oficios están resurgiendo con fuerza en la sociedad. «Durante un tiempo parecían haber quedado en el olvido, pero hoy están resurgiendo. Me gustaría ser parte de ese proceso.»
Una invitación abierta
David González recibe clientes de todo el Gran Resistencia: Barranqueras, Fontana, Puerto Vilelas, y por supuesto del barrio que lo vio nacer. «Estamos en un barrio y eso nos llena de orgullo. No tenemos nada que envidiarle a una barbería del centro de la ciudad. Trabajamos con profesionalismo, responsabilidad y mucho cariño por cada cliente.»
Las puertas de su local, ubicado en el corazón del barrio Ricardo Güiraldes, están abiertas para quien quiera conocer su trabajo. «Vamos a hacer todo lo posible para que cada persona se vaya conforme, con un estilo que la represente y con la satisfacción de haber sido atendida con respeto y dedicación.»
Barbería profesional — Cortes personalizados — Barbería masculinaInstagram: @barbersfou
Nota realizada por el Lic. y Comunicador Social Rubén Medina para TodoChacoInfo







