Camila Galante es una de las mujeres que acompaña a la Scaloneta, y su historia de amor con el futbolista Leandro Paredes se remonta a su adolescencia. Iniciaron su relación cuando ella tenía 16 años y él 14, comenzando como amigos hasta convertirse en una pareja sólida tras 16 años juntos. «Somos muy compañeros los dos; la mitad de la vida estuvimos juntos y aprendimos todo juntos», expresa Galante con emoción.
A pesar de su juventud, Camila decidió seguir a su pareja al extranjero, dejando atrás su vida en Argentina. A los 21 años, se trasladó a Italia junto a Paredes y su hija Victoria, quien en ese momento solo tenía dos meses. Roma se convirtió en un hogar especial para ella, aunque reconoce que la adaptación al nuevo entorno fue un desafío, especialmente para sus hijos.
A lo largo de su vida en el extranjero, Galante logró construir su propia identidad como empresaria con su marca de cosméticos y skincare, llamada Galante. «Siempre soñé con algo mío para ocupar la cabeza porque estoy mucho tiempo sola», comenta. Durante la última Copa del Mundo, lanzó una línea de productos para hombres, con su esposo como imagen de la marca.
Regreso a la Argentina y la vida familiar
Camila se muestra entusiasmada con su regreso a Argentina, donde disfruta de la cercanía familiar que habían perdido mientras vivían en el exterior. «La familia es lo más importante, donde estén Leandro y los niños ahí es mi mundo», afirma. La adaptación al país ha tenido sus dificultades, pero sus hijos están felices de reencontrarse con abuelos y amigos, disfrutando de momentos que antes solo podían vivir brevemente.
El rol de madre es fundamental en su vida. «Me encanta ser mamá; creo que es mi mejor rol», confiesa. A pesar de las exigencias de ser la esposa de un futbolista famoso, Camila se esfuerza por mantener una vida familiar estable y llena de amor, inculcando valores y rutinas a sus hijos.
Desafíos y logros en el mundo del fútbol
Vivir en el ámbito del fútbol tiene sus pros y contras. Galante reconoce que la exposición mediática puede ser difícil, pero también valora la capacidad de estar presente para sus hijos. «Todo gira en torno a ellos para mí», dice, refiriéndose a cómo maneja el tiempo con su familia. Aunque a veces los viajes de su esposo pueden ser complicados, Camila se siente agradecida por poder dedicar tiempo a sus hijos, un lujo que considera invaluable.
A medida que la familia crece, surgen preguntas sobre el futuro. Camila no descarta la posibilidad de tener más hijos, pero se muestra cautelosa, disfrutando del momento presente. «Todavía tenemos muchos sueños por cumplir», concluye, reflejando su deseo de seguir construyendo una vida plena junto a su familia.
Fuente: La Nación




