La reconocida autora Claudia Piñeiro presenta su más reciente obra, «Mi miedo xixi», un álbum ilustrado que aborda con sinceridad y delicadeza un tema poco tratado: la vergüenza y el miedo que sienten los niños al enfrentar problemas como la enuresis.
La obra, ilustrada por Lulú Maranzana, se caracteriza por su llamativa portada amarilla que destaca en las estanterías de librerías. La presentación oficial tuvo lugar en la librería El Ateneo Gran Splendid durante las vacaciones de invierno, donde se destacó la importancia del tema que la autora busca explorar en sus páginas.
Una propuesta audaz y personal
La idea de este libro surgió a partir de una propuesta de Laura Leibiker, editora de Siglo XXI, quien buscaba relatos autobiográficos de autores consagrados para un público infantil. Piñeiro eligió compartir su propia experiencia con el miedo y la vergüenza que vivió de pequeña al enfrentarse a su problema de enuresis. «Quería contar la malasangre que me hice y el reparo que obtuve cuando lo pude contar», explica la autora.
Un final esperanzador
A pesar de abordar un tema tan delicado, Piñeiro enfatiza que su relato tiene un final feliz, un aspecto que considera esencial para los niños que pueden estar pasando por situaciones similares. «Quería mostrar que llega un día en que el problema deja de ser un drama y se convierte en un inconveniente que ya pasará», señala, reflejando su deseo de ofrecer una perspectiva positiva.
La conexión con los jóvenes lectores
Hasta ahora, la autora ha recibido más retroalimentación de los adultos que han mediado la lectura del libro que de los niños mismos. Muchos adultos han compartido sus propias experiencias relacionadas con este problema, mientras que los comentarios de los pequeños se han centrado en el disfrute de la historia y las ilustraciones. «El cuento les divirtió y les gustaron los dibujos», comenta Piñeiro.
Escritura para niños: un espacio creativo
Piñeiro también reflexiona sobre las diferencias que encuentra al escribir para un público infantil. «Escribir para chicos me permite ciertas libertades en el uso de recursos fantásticos y una búsqueda más poética del lenguaje», expresa. Esta experiencia le ofrece a la autora una forma de desconectar de la escritura para adultos y explorar nuevas posibilidades creativas.
Fuente: La Nación




