Un reciente informe de la consultora PwC ha revelado que, a pesar de que el Gobierno nacional ha logrado mantener un superávit fiscal, las provincias argentinas han regresado al débito primario por primera vez en casi una década en 2025, marcando un notable escenario de dos velocidades en la política fiscal del país.
El análisis indica que durante los años 2024 y 2025, la administración nacional consolidó su posición fiscal superavitaria mediante la reducción del gasto y la búsqueda de una menor presión impositiva. En contraste, las provincias experimentaron un retorno al déficit primario, lo que ha sido atribuido a un incremento en sus gastos que superó el crecimiento de sus ingresos.
En 2023, el conjunto de provincias había registrado un superávit primario de 0,1% del PBI, que mejoró a 0,4% en 2024 gracias a la contracción del gasto. Sin embargo, en 2025, los gastos totales crecieron nuevamente, lo que resultó en un déficit estimado de 0,04% del PBI. Este es considerado el primer déficit primario de las provincias desde 2017.
El informe, elaborado por el economista jefe de PwC, José María Segura, enfatiza que la coexistencia de una Nación con superávit y provincias con déficit es un fenómeno poco común en la historia fiscal reciente. Destaca que la diferencia principal radica en la capacidad de sostenimiento del gasto entre la Nación y las provincias.
En particular, mientras que la Nación mantuvo sus erogaciones prácticamente congeladas en términos reales durante 2025, las provincias experimentaron un aumento del 5,3% real en sus gastos, que superó el crecimiento de sus ingresos del 2%. A pesar de que la participación del gasto provincial en la economía creció al 15,8% del PBI, sigue siendo inferior al nivel alcanzado en 2023.
El aumento en el gasto provincial fue impulsado principalmente por las erogaciones corrientes, especialmente en salarios, que crecieron un 6% en términos reales. A medida que las provincias enfrentan un estrecho margen para recortar gastos de capital, el desafío fiscal para equilibrar sus cuentas dependerá de una contención de los gastos corrientes, donde los salarios representan el 44% del gasto total.
Fuente: La Nación




