La Policía de la Ciudad llevó a cabo un operativo en Flores que resultó en la detención de tres narcos de nacionalidad peruana y el secuestro de casi dos kilos de cocaína. Uno de los arrestados, que cumplía prisión domiciliaria por delitos relacionados con el narcotráfico, operaba desde su hogar con una tobillera electrónica.
El operativo fue solicitado por la Unidad Fiscal Especializada en Delitos Vinculados a Estupefacientes (Ufeide), bajo la dirección de Cecilia Amil Martin. La acción estuvo a cargo de la División Investigaciones Antidrogas Sur de la Policía, que realizó allanamientos en dos departamentos ubicados en la calle Lafuente, cerca de la esquina de Avenida Rivadavia.
Durante el procedimiento, se detuvo a tres personas sospechosas de ser parte de una banda dedicada al tráfico de drogas. Al verificar las identidades, se descubrió que uno de los detenidos, un hombre de 41 años, tenía ocho antecedentes penales y había sido arrestado previamente el 1° de julio de 2024 por transportar un ladrillo de cocaína y 12 envoltorios de cinco gramos cada uno.
En esa ocasión, la Unidad de Flagrancia Sur había decidido dejarlo en libertad bajo arresto domiciliario. Sin embargo, continuó con actividades ilícitas. Los otros dos detenidos son un hombre de 34 años y una mujer de 24.
Las autoridades confiscaron un ladrillo de cocaína, que pesaba más de un kilo, así como medio kilo más dividido en cinco bolsas con piedras de estupefacientes y 22 dosis fraccionadas. En total, se incautaron 1,635 kilos de cocaína. También fueron confiscadas dos balanzas de precisión, elementos para el fraccionamiento de drogas, cinco teléfonos celulares, dinero en efectivo y un vehículo Ford Focus.
El Ministerio de Seguridad de la Ciudad compartió un video de la intervención, donde se puede ver a los agentes acompañados por un perro detector de drogas. La investigación se inició tras múltiples denuncias de vecinos sobre actividades sospechosas en la zona, que apuntaban a la venta de estupefacientes. Posteriormente, la Policía llevó a cabo trabajos de campo para confirmar las actividades ilícitas.
Fuente: La Nación




