Un agricultor de 86 años ha compartido su desgarradora experiencia tras ser diagnosticado con hidatidosis, una enfermedad causada por una tenia que puede afectar gravemente a los ganaderos. Meredydd Jones, residente en el Reino Unido, afirma que durante años vivió con quistes en los pulmones sin tener idea de su condición, hasta que experimentó un dolor insoportable que lo llevó al hospital.
En mayo de 2016, Jones se vio obligado a cancelar una cena con su esposa debido a un intenso dolor. «Era más intenso que cualquier otro que hubiera sentido antes», relató. Tras ser hospitalizado, los médicos sospecharon de inmediato que podía tratarse de quistes hidatídicos, una preocupación común en la región debido a la cría de ovejas.
Diagnóstico y Tratamiento
Luego de ser trasladado a un especialista en Londres, Jones se sometió a dos operaciones en 2018 y 2019 para extirpar los quistes. «Cambié dos quistes por dos cicatrices», comentó, aunque aún le queda un quiste en el hígado que los cirujanos decidieron no extirpar.
La Hidatidosis y su Transmisión
Según el Dr. Chris Williams, epidemiólogo de Salud Pública de Gales, la hidatidosis se transmite entre animales de granja y puede ser peligrosa para los humanos si se ingieren los huevos excretados por los perros. Los síntomas pueden tardar entre 10 y 20 años en aparecer, lo que hace que la detección temprana sea crucial.
Las campañas de salud pública han enfatizado la importancia de la higiene y el tratamiento antiparasitario en perros para prevenir la transmisión de la enfermedad. Sin embargo, los expertos advierten que la hidatidosis ha mostrado signos de resurgimiento en la región.
Investigaciones en Curso
Investigadores de la Universidad de Aberystwyth están llevando a cabo estudios para entender mejor la propagación de la hidatidosis entre humanos y perros. Usando dispositivos de rastreo en collares de perros, pretenden seguir sus movimientos y determinar cómo se está transmitiendo la enfermedad en el centro de Gales.
«Es fundamental comprender los niveles de esta enfermedad en nuestra área y los riesgos asociados para los agricultores», concluyó la Dra. Gwenllian Rees, quien supervisa la investigación.
Fuente: La Nación









