
Que su Paraguay saliera ilesa tras la igualdad sin goles ante Australia fue la tranquilidad que se llevó Gustavo Alfaro de Santa Clara, California, al menos hasta la madrugada de este viernes. Por un lado, cierto; por otro, lejos de eso. En su conferencia de prensa expuso una fuerte impotencia. Tras un encuentro en el que sintió la necesidad de cambiar el esquema y en el que, igualmente, el equipo no se sintió cómodo, llovieron los interrogantes buscando los motivos, con crítica oculta, y el rafaelino dedicó respuestas que apuntaron disimuladamente a todo el fútbol guaraní.
Desde el análisis comenzó todo. “La sensación que me queda es de sabor a poco. No era el resultado que queríamos obtener, pero sé que una cosa es la voluntad y otra es la realidad; una es el deseo y otra, poder concretar». Ante la consulta de la utilización de cinco defensores, justificó con su serenidad clásica: “Si con la línea de cinco pudimos empatar el sistema, pero nos costó llegar, con una de cuatro hubiéramos dado más espacios. Nos faltó fluidez o precisión para sacar la pelota de la zona defensiva o del medio y terminamos en pelotazos largos“.
“Nos costó encontrar los lugares como para quebrarlos por las bandas, que es por donde uno los puede abrir. Sabía que, por las cosas que tenemos y las que tiene el rival, iba a ser complejo. Lamentablemente, chocamos contra esta realidad“, fue deslizando disimuladamente su malestar, casi implorando que una de las preguntas se posara en el ataque paraguayo. ”Uno quiere y, a veces, no puede. Hay cosas que nos faltan y que nos faltaron siempre, que son las características de mitad de cancha para adelante. Ahí quedás a mitad de camino, por eso no estoy satisfecho“.
Una consulta más apuntó al sistema inicial y, lejos de reprochar, eligió repetir conceptos, pero descubriendo una letra más del ahorcado: “Para mí no cedimos el protagonismo más de lo debido. Quedé conforme con el trabajo defensivo, no así con el juego hacia adelante. Nos faltó sacar limpia la pelota y tener extremos que te obliguen a retroceder. Ahí se nos complica, es lo que tenemos. En el pizarrón es muy fácil ganar un partido, no conozco a un técnico que no haya ganado un partido. En la realidad es el tema».
Recién en la quinta inquietud llegó la posibilidad de hacer su descargo, aprovechando que la misma incluyó la sentencia de que tenía “muy buenos jugadores”. “No tengo dudas de que los tenemos, pero cuando mirás las valoraciones de los planteles te das cuenta de que estamos, por ejemplo, parejos con Australia, pero 4 a 1 con respecto a Turquía y Estados Unidos. Eso no es porque valen más, es jerarquía. Te lo dan las batallas que disputás. Podés tener muy buenos jugadores en Brasil, Argentina y Paraguay mismo, pero no tenemos más que tres o cuatro en Europa“, lamentó.
“Si quieren mirar de una manera recontracrítica a Paraguay, me parece perfecto: la primera autocrítica la hacemos nosotros. Ahora, miremos a los demás por dónde van. Por qué se clasificaron a seis mundiales de manera seguida, cómo fueron evolucionando, cómo estaban en el Mundial pasado y cómo están ahora. Ahí están las preguntas. Volvimos a un mundial después de 16 años. Tiempo fuera de la competencia internacional cuando no tenés jugadores en los primeros niveles de competencia internacional. Necesitás que den ese salto de calidad”, pidió.

| SE MOLESTO EL PROFE.
»Cuestionen todo lo qué quieran cuestionar».
»Cómo nivelados para arriba».
»Siempre hablé de ilusión, no hablé de expectativa».
Gustavo Alfaro post partido de Paraguay vs Australia.
Vía: Somos26 – VS SPORTS https://t.co/aaA7EEr4pV pic.twitter.com/PoEP5Bedxi
— EL LOMITEROPY (@el_lomiteropy) June 26, 2026
Aprovechó la jornada histórica de Ecuador para compararla con la época que vivió cuando fue su técnico: “Hace cuatro años, con una selección que venía de ocho sin estar en una Copa del Mundo y jugadores que recién habían pasado a Europa, sacamos cuatro puntos y quedamos eliminados sobre la hora con Senegal. ¿Vieron a ese equipo? Tiene cuatro años más, con jugadores que jugaron la final de la Champions, por ejemplo. Primerísimo nivel. Y le ganaron a Alemania con prepotencia y muy bien, pero hubo un crecimiento de esos futbolistas, que están todos en Europa. Cuestionen el planteo y lo que quieran, pero ojalá tengan la mirada profunda para decir ‘¿cómo nos nivelamos para arriba? ¿Por qué crecieron y nosotros estuvimos 16 años sin Mundial?’“.
Aunque el monólogo continuó castigando más. “¿Cómo puede ser que un jugador paraguayo vaya a Brasil o Argentina, no pueda jugar y tenga que volver a Paraguay para tener minutos? ¿Por qué no podemos imponernos? Y no es Europa. Hay que trabajar en un montón de cosas, la formación. ¿Saben lo difícil que fue clasificarse a la Copa del Mundo y seguir con los rivales que tuvimos? Somos 42 del mundo y ellos, 16, 20 y 25. Ese número lo da la jerarquía. Y nosotros estamos en la siguiente fase, porque tiene que ser una fatalidad que no entremos», sentenció, en medio de un silencio total.
“Es muy fácil decir ‘vamos por este camino, que es más seguro’. Lo difícil es encontrar las soluciones dentro de la cancha, ahí cuesta. Lo único que sé es que vamos a pelear con lo que tenemos y como podemos. Por eso yo hablé de ilusión, no de expectativa. Tengo claro dónde estoy. No estoy para dar buenas noticias, sino para decir las cosas que siento, cómo las veo y cómo son. El tiempo, tal vez, me termine dando la razón”, finalizó una respuesta que estiró por más de cinco minutos.
Destacó jugadores de su equipo, principalmente a Julio Enciso, al que tildó de “valiente por pisar la pelota en los momentos más calientes”, pero también los utilizó para seguir transmitiendo su parecer: “Hay jugadores que van haciendo experiencia, pero que no compiten en este nivel. Díganme si los diferentes valores de intensidad son los de la Copa Libertadores o Sudamericana. El 80 por ciento de Paraguay es de ese nivel”. Y fue más allá: “Lo lindo es que ya está clasificado para el siguiente Mundial y no necesita pasar por el karma de la eliminatoria. Tiene cuatro años para trabajar… hace dos años ya tendría que estar trabajando para el 2030, no venir a este para saber qué hay que hacer. Por eso, para mí… Nada, no quiero decir nada porque si no… Listo, terminamos».
Ya estaba todo dicho. El resultado era importante, pero no lo fundamental. Para Gustavo Alfaro, la selección que dirige se debe una profunda autocrítica y posible refundación. Una bomba en pleno Mundial que se acordó de desactivar tras media hora de descarga.
Fuente: La Nación






