A tan solo 30 minutos de lancha desde Tigre, Isla Chaná se presenta como una exclusiva reserva natural privada que promueve la conservación y el bienestar en un entorno de biodiversidad y silencio. Este proyecto comenzó hace casi dos décadas cuando sus propietarios encontraron una isla abandonada, anteriormente conocida como “la playa”, un lugar con un banco de arena natural poco común en el Delta.
La amplitud del paisaje es uno de los atractivos más destacados. A diferencia de los típicos arroyos angostos, Isla Chaná ofrece un amplio frente de agua con vistas despejadas. La reserva incluye un cañaveral y otras especies exóticas que enriquecen el paisaje del Delta. Durante los recorridos, se pueden apreciar puentes artesanales de madera que se integran perfectamente al entorno natural.
La historia de la isla también está marcada por leyendas, como la de Mariquita, una figura temida que, según la tradición, fue condenada a morir en estas aguas. Se dice que en noches de luna llena, los ecos de sus gritos aún resuenan.
Desde su adquisición, Isla Chaná se ha mantenido como un espacio de conservación donde no se permite la caza. Las intervenciones en el paisaje se limitan a lo esencial, permitiendo que la biodiversidad de la isla florezca. Entre sus habitantes se encuentran ciervos de los pantanos, carpinchos, zorros y una variada avifauna, además de delfines y, ocasionalmente, ballenas que ingresan a las aguas del Delta.
La vegetación de Isla Chaná combina especies nativas y naturalizadas, creando un entorno cambiante y dinámico. Este refugio propone un turismo enfocado en la contemplación y el bienestar. Las caminatas guiadas por Esteban Zorraquín son una de las actividades más destacadas, invitando a los visitantes a desacelerar y observar la naturaleza detenidamente. También se ofrecen retiros de yoga, talleres de arte y experiencias de meditación.
El alojamiento en la isla incluye glamping y espacios al aire libre, permitiendo disfrutar de la playa, kayaks, bicicletas y senderos que atraviesan paisajes diversos. Isla Chaná se posiciona como un refugio natural único, donde la historia, la contemplación y la aventura se entrelazan, ofreciendo a los visitantes una experiencia memorable a menos de una hora de una gran capital.
Fuente: La Nación
