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4 junio 2026, 11:43 am
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Ola de extranjeros que huyen ante la violencia xenofóbica en Sudáfrica: siete muertos y cientos de evacuados

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GANSBAAI (AFP).- En medio de una nueva escalada de violencia contra migrantes en Sudáfrica, cientos de extranjeros abandonaron sus hogares y buscaron refugio en centros comunitarios ante el avance de grupos que exigen la expulsión de indocumentados. La tensión derivó en ataques, incendios y denuncias de muertes vinculadas a una campaña que responsabiliza a los inmigrantes por la inseguridad y la falta de empleo.

El temor se instaló en distintas localidades de la provincia de Cabo Occidental, donde cientos de migrantes, en su mayoría provenientes de Malaui y Mozambique, huyeron durante el fin de semana de sus viviendas después de que grupos locales recorrieran los barrios puerta por puerta para exigirles que abandonaran el país. Muchos pasaron la noche escondidos entre montañas y matorrales antes de encontrar refugio en salones comunitarios.

“Nos decían: ‘Sos extranjero, no pertenecés a Sudáfrica, tenés que irte’”, relató el mozambiqueño Thomas Vincent Baloyi en Gansbaai, unos 110 kilómetros al sudeste de Ciudad del Cabo. “Respondí: ‘no, tengo documentos para estar en Sudáfrica’. Ellos no querían saber”, relató el mozambiqueño Thomas Vincent Baloyi, quien estuvo 16 años en el país, y trabajó en rubros de construcción y jardinería.

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“Nos ahuyentaron como perros (…). Es injusto porque soy un ser humano”, lamentó el hombre de 32 años y relató: “Nos quedamos en la maleza hasta las 6.00 de la mañana”.

En los últimos días, a su vez, se desataron una serie de pequeñas protestas contra los migrantes indocumentados en toda Sudáfrica que terminaron con hechos de violencia y hasta 55 ranchos incendiados en la ciudad de Mosselbaai, un importante centro turístico y de agricultura en el país.

Ataques y muertes

La policía sudafricana dijo que dos mozambiqueños murieron en las manifestaciones, pero no hizo alusión a que el caso estuviera ligado a la marcha antimigrantes organizada en las horas previas.

El gobierno de Mozambique, por su parte, señaló que cinco de sus ciudadanos fueron asesinados como “consecuencia directa de los ataques xenofóbicos”. Los fallecimientos serían los primeros asociados a esta nueva ola de protestas contra la migración de grupos marginales, que acusan a los extranjeros de cometer crímenes y de sacarle el trabajo a los nativos.

Uno de los denominados grupos antinmigrantes ilegales puso de plazo hasta el 30 de junio para que los indocumentados regresen a sus países. Luego de anunciar el ultimátum, pequeños comandos con látigos, palos, garrotes de madera y hasta hachas tomaron las calles en varias ciudades para reforzar la medida.

En este marco, unos 300 extranjeros cruzaron la frontera el sábado y centenares más podrían seguir, según informó el gobierno de Mozambique. Ghana, en tanto, trasladó a 300 de sus ciudadanos de vuelta al país y cientos más deberán partir este fin de semana; y Nigeria anunció vuelos de repatriación de emergencia.

“Estaban sacando gente arrastrada de sus casas, ya sea legales o ilegales, dicen que no quieren extranjeros en el poblado”, dijo a la AFP el concejal local Msa Nomatiti. Además, denunció que algunos pobladores arremetieron el lunes contra extranjeros en un asentamiento informal en Gansbaai y que policías acompañan a los grupos que van puerta por puerta en busca de los migrantes. Más de 500 personas huyeron el lunes de sus casas, aseguró Nomatiti.

Para el martes, aún había grupos pequeños que salían de los asentamientos de la zona cargando sus pertenencias en la noche y bajo la lluvia, en busca de seguridad. “Algunos de ellos perdieron sus pasaportes debido a las golpizas y a que fueron sacados arrastrados de sus casas”, indicó Nomatiti. Funcionarios del gobierno fueron enviados para ayudar con la documentación y las repatriaciones voluntarias.

En la pequeña localidad costera de Kleinmond, cerca de 100 extranjeros se refugiaron en un salón comunitario. En el lugar hay bolsas con ropa y mantas y, como muebles, solo hay sillas. Los voluntarios sirven comidas calientes y reciben donaciones de otros ciudadanos locales.

Los terratenientes dijeron el sábado a los extranjeros que salieran del país porque pobladores del lugar estaban en busca de los extranjeros, dijo a la AFP Michael Markson, de Malaui. “Salimos durante la noche y fuimos al matorral. Hay una montaña, dormimos allí”, contó el hombre de 31 años.

En el pueblo de Stanford, otro malauí, Talibo Mbewe, comentó que pasó dos días refugiado en el centro comunitario. “Los ladrones ya se llevaron todas nuestras cosas de casa, así que no tenemos nada. Pero es mejor volver a casa sin nada que perder la vida”, agregó.


Fuente: La Nación

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