El ex diputado del NEPar lanzó duras críticas a la conducción del peronismo chaqueño, cuestionó la falta de renovación genuina y apuntó contra figuras con «desgaste y descrédito». Advirtió que sin autocrítica ni recambio, el partido no podrá recuperar la confianza de la sociedad.

El dirigente Juan José Bergia volvió a poner el dedo en la llaga de la interna peronista al analizar la actual crisis de representación que atraviesa el Justicialismo en la provincia. Con una frase lapidaria, el ex legislador sentenció: “No se puede limpiar el PJ con los mismos que lo ensuciaron”, marcando una clara distancia con los intentos de reconstrucción que encabezan referentes de la gestión anterior.
Para Bergia, hablar de renovación mientras los mismos nombres de siempre siguen ocupando espacios estratégicos es una contradicción que la sociedad ya no tolera. Según planteó, la política chaqueña no puede seguir naturalizando prácticas que han llevado al partido a un estado de debilidad institucional y pérdida de credibilidad frente al electorado.
Críticas con nombre propio
En su descargo, el referente del NEPar no ahorró nombres. Apuntó directamente a casos que, según su visión, simbolizan el estancamiento del partido. Mencionó a Marta Soneira, vinculada a causas por presuntas irregularidades en el manejo de tierras fiscales, y criticó la falta de una señal política firme por parte del PJ ante situaciones de tal gravedad.
Asimismo, Bergia cargó contra Javier Martínez, a quien acusó de priorizar su posicionamiento personal y ambiciones políticas por encima de los problemas de gestión municipal. Para el dirigente, estas actitudes reflejan una «desconexión total con las demandas reales de la gente», un factor que considera determinante en la derrota electoral y el descrédito actual.
Un llamado al recambio real
Finalmente, Bergia advirtió que el peronismo se encuentra en una encrucijada histórica. Sostuvo que la repetición de dirigentes y prácticas rechazadas por la ciudadanía solo profundiza la crisis de confianza.
“Sin autocrítica real, responsabilidad política y un recambio genuino, no habrá posibilidad de reconstrucción ni futuro”, concluyó, reafirmando que la «limpieza» del movimiento requiere necesariamente de nuevos actores que no carguen con las mochilas del deterioro reciente.






