Una de las actitudes más curiosas de los gatos es su preferencia por beber agua de la canilla, a pesar de tener un recipiente lleno frente a ellos. Este comportamiento ha sido objeto de estudio por expertos en comportamiento animal, quienes han identificado las razones detrás de esta fascinante elección.
Instintos que marcan la diferencia
Según Emiliano Linardi, especialista en felinos, la atracción de los gatos hacia el agua en movimiento no es un simple capricho, sino que se basa en instintos heredados de sus antepasados. En la naturaleza, el agua estancada suele estar contaminada, lo que hace que el agua corriente sea vista como una opción más segura.
Factores que influyen en la preferencia
Linardi señala tres pilares fundamentales que explican este comportamiento:
Instinto de supervivencia: Los gatos asocian el agua en movimiento con seguridad y limpieza, evitando así el riesgo de consumir agua potencialmente peligrosa.Estímulo visual y auditivo: El sonido del agua fluyendo y los reflejos que genera captan su atención de manera más efectiva que un cuenco silencioso.Fatiga de bigotes: Los recipientes estrechos pueden causar incomodidad al roer sus sensibles bigotes, lo que les lleva a preferir la canilla.
Investigaciones que respaldan la teoría
Un estudio formal titulado «Comparison of feline water consumption between still and flowing water», publicado por Royal Canin, refuerza esta teoría al demostrar que el agua en movimiento incrementa tanto el interés como el volumen de consumo de los gatos en comparación con el agua estancada.
Rascar como comunicación y salud
Otro comportamiento común en los gatos es el rascado de muebles, que va más allá de la simple diversión. Según Cat Friendly Homes, rascar es un mecanismo de comunicación visual y química. Al rascar, los gatos liberan feromonas que les ayudan a delimitar su territorio y sentirse seguros.
Los cambios en su entorno pueden incrementar esta conducta, y castigar al gato solo genera más inseguridad y estrés. Además, rascar es esencial para la salud física de los felinos, ya que les permite mantener sus garras en buen estado y ejercitar su musculatura.
Fuente: La Nación









