El Gobierno Nacional ha llevado a cabo una importante reestructuración del sistema de control alimentario, disolviendo el Instituto Nacional de Alimentos (INAL) y redistribuyendo sus funciones entre el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) y el Ministerio de Salud. Esta medida, formalizada a través del Decreto N° 697/2026, busca optimizar la supervisión y regulación de los alimentos en el país.
Según lo establecido en el decreto, el SENASA asumirá las responsabilidades de registro, control y fiscalización de alimentos, mientras que el Ministerio de Salud se encargará de definir la política alimentaria, con un enfoque inicial en la eliminación de colorantes y saborizantes en productos procesados.
Fortalecimiento de SENASA
El SENASA, que ya posee la infraestructura de control alimentario más amplia del país, absorberá las funciones que antes ejercía el INAL. Esto permitirá una centralización de competencias que eliminará duplicaciones en el proceso de control y facilitará un sistema más eficiente para la regulación de importaciones y productos alimenticios.
Simplificación y Modernización de Procesos
La nueva organización busca simplificar la carga administrativa, eliminando trámites redundantes y procedimientos duplicados. Se implementará una Base Única de Datos bajo la responsabilidad del SENASA, centralizando información crítica para una mejor gestión y trazabilidad de productos alimenticios.
Facilitación del Comercio y Descentralización
Otra de las medidas adoptadas incluye la agilización de importaciones y exportaciones de alimentos, así como la creación de un registro único para establecimientos. Esto busca armonizar los requisitos y procedimientos a nivel nacional, proporcionando mayor claridad y eficiencia en el comercio alimentario.
Nueva Agenda de Política Alimentaria
El Ministerio de Salud, por su parte, enfocará sus esfuerzos en la definición de políticas alimentarias basadas en evidencia científica. La eliminación de colorantes y saborizantes en alimentos procesados se establece como una de las prioridades de esta nueva agenda, en consonancia con estándares internacionales de salud alimentaria.
Fuente: NA









