Un corredor de 48 años, identificado como Axel Starke, falleció cinco días después de sufrir una descompensación a solo 300 metros de la meta durante la Media Maratón de Buenos Aires. La noticia ha suscitado un amplio debate en medios de comunicación y redes sociales, especialmente tras la difusión de imágenes que muestran el momento crítico en que Starke fue atendido por socorristas en la intersección de Figueroa Alcorta y Dorrego.
Starke, que portaba el dorsal 06988, colapsó cerca del kilómetro 20,7 a las 9:38 de la mañana. Expertos indican que este tramo suele ser uno de los más exigentes debido a la fatiga acumulada por los corredores. En el lugar se encontraba un equipo de emergencia compuesto por un cardiólogo y una enfermera, quienes activaron de inmediato el protocolo de reanimación, utilizando un desfibrilador externo automático (DEA).
Las maniobras de reanimación comenzaron a las 9:39 y se solicitó una ambulancia de Emergencias, que se hallaba a escasos 25 metros de la escena. A las 9:41, un equipo de atención avanzada se unió a la operación mientras se establecía un cerco de contención. El transporte hacia el Hospital Fernández se realizó a las 9:50, y Starke llegó al centro médico a las 9:55, habiendo recuperado temporalmente el pulso.
Sin embargo, tras ser ingresado al Shockroom, sufrió un nuevo paro cardiorrespiratorio, lo que requirió más maniobras de reanimación. Posteriormente, fue trasladado al ICBA (Instituto Cardiovascular de Buenos Aires), donde permaneció internado varios días antes de fallecer debido a una falla renal y un nuevo paro cardíaco.
Familiares de Starke, liderados por su hermano Claus, han expresado su indignación en redes sociales, alegando que la atención médica no fue lo suficientemente rápida y que esto pudo haber influido en el desenlace fatal. Claus detalló que el tiempo transcurrido entre el colapso y el ingreso al hospital fue de entre 16 y 19 minutos, un lapso que consideró crítico para la salud de su hermano.
Según informes médicos, el tiempo prolongado sin ventilación efectiva causó daños irreversibles en el cerebro de Starke. Claus concluyó su mensaje reclamando una mejora en la atención de futuros eventos deportivos, para evitar que otras familias vivan una tragedia similar.
Axel Starke era un apasionado del deporte desde joven, habiendo practicado rugby, running, triatlón y otras disciplinas. Además, tenía una exitosa carrera en la industria hotelera, siendo gerente de varios hoteles en la región. Su legado se recuerda no solo por su pasión deportiva, sino por su dedicación a la familia y su carrera profesional.
Fuente: La Nación




