
El representante de los familiares sostuvo que apelará la decisión del tribunal ya que la primera solicitud era sobre prisión perpetua.
El colorista Abel Guzmán fue condenado a 20 años de prisión por el crimen de Germán Medina en la peluquería Verdini en el barrio porteño de Recoleta, sin embargo, la querella sostuvo que apelarán la decisión.
La resolución se conoció durante la audiencia final del juicio, que se llevó adelante este jueves en el Tribunal Oral en lo Criminal N°24 de Capital Federal.
El colorisa de 45 años fue acusado por el asesinato contra su compañero de trabajo, hecho que tuvo lugar el 20 de marzo de 2024 y que lo sentenció por “homicidio agravado por el uso de ama de fuego, en concurso ideal con privación ilegítima de la libertad y amenazas”.
En diálogo con la Agencia Noticias Argentinas, el abogado querellante Juan Manuel Dragani sostuvo: “Tanto la fiscalía como nosotros habíamos pedido prisión perpetua, mientras que el tribunal le dio 20 años”.
“El veredicto va a estar el 14 de mayo y, a partir de ahí, empieza a correr el plazo para la apelación. Por supuesto, vamos a apelar y entiendo que la fiscalía hará lo propio”, añadió el letrado que, además, se refirió a la carátula del hecho y destacó que la fiscal Ana Helena Díaz Cano solicitó que se califique como homicidio “doblemente agravado” por alevosía.
Asimismo, el abogado repasó que la condena otorgada corresponde a la pena máxima de homicidio simple y citó al artículo 79 del Código Penal Argentino que establece que se aplique reclusión o prisión de 8 a 25 años al que mate a otro.
Al inicio de la exposición, la fiscalía sostuvo que Guzmán trabajaba hacía una década en el lugar y que, si bien sus servicios eran muy demandados, desde hacía varios meses venía con roces con sus compañeros de trabajo por la utilización de formol para los tratamientos capilares de las clientas.
“Las quejas de Medina sobre Guzmán se ven reflejadas en el grupo de WhatsApp cuando el jefe incluso le indica que no use más el producto”, rememoró la representante del MPF y explicó que la víctima confrontaba a Guzmán constantemente, lo que generó un importante clima de tensión.
El fatídico día, Guzmán llegó a la peluquería y los testigos mencionaron una serie de “conductas erráticas” y que el hombre estaba “más aislado y callado que nunca”.
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