Lucas Maidana y Gonzalo Morilla, flamantes ingenieros electromecánicos, presentaron un proyecto que permitiría cubrir hasta el 60% del consumo de agua caliente del hospital utilizando energía solar. La propuesta busca reducir costos operativos y avanzar hacia una gestión hospitalaria más sustentable.

La Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) vuelve a posicionarse como cuna de soluciones prácticas para los desafíos de la región. En esta ocasión, Lucas José Maidana y Gonzalo Daniel Morilla obtuvieron su título de Ingenieros Electromecánicos tras defender un ambicioso Trabajo Final de Graduación: un proyecto integral para incorporar captadores solares en el Instituto de Cardiología «Juana Francisca Cabral» de la ciudad de Corrientes.
El proyecto no es solo un ejercicio académico, sino una respuesta técnica a la necesidad de optimizar los recursos energéticos en edificios de alta complejidad. El asesoramiento estuvo a cargo de los ingenieros Germán Camprubí, José Leandro Basterra y Marcelo Larrea, docentes de la Facultad de Ingeniería.
Un diagnóstico necesario
Para llegar al diseño final, los ahora ingenieros realizaron un relevamiento exhaustivo en las instalaciones del Instituto. Detectaron que, si bien existían algunos calentadores solares previos, estos se encontraban fuera de servicio debido a la baja calidad de los equipos originales, falta de mantenimiento y una distribución desordenada que impedía una correcta coordinación con la caldera central del hospital.
Sobre esta base, Maidana y Morilla diseñaron una solución que integra de manera ordenada la tecnología solar con la infraestructura ya existente, aprovechando una ventaja geográfica clave: la provincia de Corrientes se sitúa entre las zonas del país con mayor disponibilidad de recurso solar, incluso durante el invierno.
Eficiencia en dos etapas
El diseño propuesto funciona bajo un sistema de dos fases encadenadas:
- Captación Solar: Los paneles instalados en el techo captan el calor y precalientan el agua.
- Respaldo Convencional: El agua ya templada ingresa a la caldera o calentadores eléctricos, que solo deben completar el calentamiento si es necesario.
Este mecanismo reduce drásticamente el trabajo de los equipos tradicionales, extendiendo su vida útil y disminuyendo el consumo de gas y electricidad. Dada la envergadura del hospital, que requiere agua caliente las 24 horas para higiene y limpieza, el sistema podría cubrir entre el 60% y el 75% de la energía necesaria anualmente.
Inversión y sustentabilidad
Un hospital consume entre 40 y 80 litros de agua caliente por cama al día, lo que representa hasta un 30% del gasto energético total del edificio. La inversión inicial para este proyecto se estima en 117.462.015 pesos (aproximadamente 85.000 dólares), un monto que, según los autores, es recuperable en un plazo razonable gracias al ahorro sostenido en las facturas de servicios.
Además del ahorro económico, el proyecto destaca por su impacto ambiental: la reducción de emisiones de dióxido de carbono posicionaría al Instituto de Cardiología como una institución líder en el cuidado del medio ambiente en el NEA.
Con este trabajo, Maidana y Morilla no solo alcanzan su meta profesional, sino que entregan a la comunidad una herramienta técnica viable para transformar uno de los centros de salud más importantes de la región en un modelo de eficiencia energética.
*Con información de DIARIO ÉPOCA






